Espacios críticos

He leído con mucho interés la discusión entre Carmen McEvoy y José Carlos de la Puente sobre un artículo de McEvoy en El Comercio (“Nuestros intelectuales”). Además, varias personas me han preguntado “¿Qué opina usted?” (algunos con la intención de añadir leña al fuego o por lo menos conseguir un chisme).

Puedo decir que me alegra mucho que haya esta discusión y me parece que ambos tienen razón. (También debo decir que ambos son buenos amigos y apreciados colegas). Estoy de acuerdo con que haya discusión ya que la historiografía peruana se ha vuelto insípida en cuanto a los debates: simplemente, estos no existen y no logramos salir de los chismes y los rajes (“dicen que su libro no es tan bueno). En el Perú, hay una clamorosa falta de reseñas y de una seria discusión de los libros que se publican. Hay libros buenos que nadie ha comentado; hay libros malos que tampoco nadie ha comentado (o del cual la gente suele decir: “Debe ser bueno ya que el autor es muy conocido”). Todos mis colegas estarán de acuerdo, creo, que hace falta reseñas, debates y espacios para una mayor discusión.

La línea principal de la trayectoria de McEvoy busca repensar a los grandes hombres del siglo XIX peruano. Su libro sobre Manuel Pardo, Un proyecto nacional en el siglo XIX: Manuel Pardo y su visión del Perú (entre otros libros suyos) nos hace ver la complejidad del mismo Pardo y su pensamiento. Carmen se adentra con profundidad en la segunda mitad del siglo XIX en un momento cuando muchos historiadores se alejaban de la época, quedando con un resumen demasiado estereotipado de la creación de la oligarquía. Me gustó el libro aunque me pareció que faltaba ser más crítico frente a Pardo y sus colegas. 

Si bien tenían una visión de la nación, Pardo y su entorno eran tremendamente conservadores en cuanto a la esclavitud (sobre todo la generación anterior), las jerarquías sociales, y la Iglesia Católica.  En general, en sus muchos libros, McEvoy ha repensado Pardo y otras figuras de las décadas anteriores y posteriores a la Guerra del Pacífico. Son buenos libros pero muchos pensamos que ella debió haber sido más crítica frente a las actuaciones y comprensiones del Perú de aquellos hombres. Desgraciadamente, no surgió esta crítica abiertamente, en reseñas etc., y por lo tanto, los importantes libros de Carmen McEvoy no provocaron un debate mayor, hasta ahora. Una notable excepción sería el trabajo de Ulrich Mucke, especialmente su libro, Política y burguesía en el Perú. El Partido Civil antes de la Guerra con Chile (2010).

Una de las grandes corrientes de la historiografía americanista en las últimas décadas ha sido cuestionar y bajar de sus tronos a los forjadores de la patria o “Padres Fundadores”. En Estados Unidos ha habido un importante cuestionamiento de Jefferson, Washington, Adams y otros, con trabajos académicos profundos que cuestionan su papel como dueños de esclavos, su hipocresía o visión muy tradicional. Esto ha provocado un fructífero debate que va mucho más allá que si Jefferson puede (o debe) ser halagado o respetado si era dueño de esclavos o si se acostaba (o violaba) con ellas. (Más bien, se ha explorado de manera fascinante a los descendientes de Jefferson que resultaron de las relaciones con la esclava Sally Hemming). Los trabajos buenos han ocupado un lugar intermedio entre las defensas acérrimas de los padres de la patria y las diatribas simplistas (X era malo ya que era burgués). En Argentina, que tiene una excelente tradición biográfica, ha pasado algo parecido con Belgrano, Sarmiento, y otros personajes clave.  En la última década han sido publicadas una serie de biografías sobre figuras del siglo XIX, libros eruditos, analíticos y accesibles a un público amplio. Esto no ha pasado en el Perú (y nada indica que pasará). Podría dar más ejemplos de otros países.

En el Perú no ha existido este debate sobre los grandes hombres del siglo XIX, lo cual lo hace un caso excepcional a mi entender. Tampoco ha habido entradas de género sobre esos hombres en particular. Los libros de McEvoy han sido bien recibidos, halagados por la investigación de archivo y prosa, pero pocos colegas historiadores (Ulrich Mücke sería la excepción) cuestionaron sus argumentos, proponiendo una visión o interpretación más crítica de Pardo y ahora Unanue (como propone De la Puente). 

¿Por qué ese silencio? En primer lugar, casi no aparecen reseñas y no existe un espacio de debate para los historiadores. Me acuerdo el año pasado que durante un coloquio sobre la independencia que tuvo lugar en Lima, los historiadores extranjeros (algunos de ellos autores de algunas de las biografías mencionadas líneas arriba) no podían creer la ausencia de preguntas críticas y discusión después de unas ponencias mediocres o cuestionables de historiadores conocidos. Uno de ellos me manifestó su asombro: “Con esto, hubiera corrido sangre en mi país”. No quiero sangre pero sí decepciona que en los eventos públicos falten críticas públicas que fomenten la discusión. Siempre quedamos en el silencio público y el raje posterior. Segundo, el Perú no tiene una tradición de biografías buenas y profundas (hay excepciones pero muy pocas) y muchos veces caemos en crear santos intocables (es decir, endiosar o crear hagiografías) o atacara las personas o partidos que no son de nuestro agrado o tendencia. Una buena biografía tiene que buscar defectos pero siempre contextualizar; debe hacernos entender la persona y su época. Además, requiere una buena prosa para enganchar al lector.

Por lo tanto, felicitaciones a Jose Carlos de la Puente por provocar un debate muy necesario y felicitaciones a Carmen Mc Evoy por su continuo trabajo en este campo. Ojalá esta pequeña cruce de ideas (en facebook) produzca más discusión y más biografías críticas. 

Necesitamos de estas y otras perspectivas. 

Jose Carlos de la Puente, “Para pensar el Bicentenario.” El Comercio 30/07/2019.

Carmen McEvoy, “Nuestros ilustrados.” El Comercio 14/07/2019.


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